No me gustan muchas de las formas mediante las cuales se ha logrado concienciar a la gente del serio problema del cambio climático. Pero el caso es que el mensaje ha calado, que era lo importante. Sé que es una forma maquiavélica de verlo, pero amigos mios, el mundo de hoy en día funciona así.
Al Gore y su Verdad Incómoda han tenido que ver en el asunto, ya por su increíble campaña mediática y de marketing propulsada por múltiples sectores de la economía estadounidense (apuesto a que Apple financiaba personalmente al susodicho ex-candidato al presidencia), como por su presencia en la escena internacional. Su documental en formato televisivo era simple e impactante, especialmente estudiado para ponerle un apto para todos los públicos. El sumum del asunto llegó con el Premio Nobel de la Paz, un galardón que mas que premiar el trabajo del ex-político, da más énfasis en el tema del calentamiento global. Podríamos ponerle mil pegas y resaltar aspectos negativos, pero sinceramente y por ésta vez, prefiero ver lo positivo.
La economía es un gigante que aprende, y los inversores no han tardado en ver el filón. Manuel V. Gómez escribía en la edición impresa de El País el pasado 26 de Noviembre reflexionando sobre esta adaptación. En términos bursatiles, són tiempos propicios para invertir en renovables. Hace cinco meses que Solaria salió a Bolsa, su primer día le reportó una revalorización del 36%, el segundo, un 25%. Iberdrola es otro ejemplo de ganancias en la bolsa; lidera la producción mundial de energía eólica (ya produce 7.700 Megavatios) y acumula ganancias en Bolsa de casi el 40%. Los fondos verdes producen una rentabilidad media de un 32%, cifra que disminuye hasta el 2% si hablamos de energía en general.Las ayudas públicas propician las subidas, la galopada en los precios del crudo ponen la puntilla, pero aún así los inversores también han dado la espalda a muchos proyectos ecológicos.
Paradojicamente, en un principio las empresas aseguraron recibir muy pocas ayudas para provocar un cambio importante dentro del sector. Es ahí dónde personajes como Al Gore y personalidades importantes han jugado a favor de la apuesta por las renovables. Invertir en verde se ha convertido en una moda, pensar en verde, también. El cambio climático ha calentado la tierra, pero también ha calentado considerablemente la preocupación de la sociedad y, en consecuencia, el valor de las compañías verdes en Bolsa.
De todos modos, la inversión no esta exenta de riesgos. La volatilidad, Solaria ha pasado de crecer hasta un máximo histórico para en menos de un mes a caer un 24%. Luis Peralta, de Gaesco Valores, piensa que los riesgos provienen del sector público. El motivo es que hoy en día se prima lo renovable porque es la novedad, pero cuando la burbuja explote, las ayudas desaparecerán, y con ellas, el valor de mercado de las empresas representadas.
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[...] hasta caer en el suelo. Por aquello de no ser maleducado y dejar un papel en el suelo (Al Gore ya ha hechó mella), recogí el susodicho folleto publicitario.Mi sorpresa fue grande al leer lo [...]
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