417

xavierhernandezblog

 

Que quede claro: Los biocombustibles son un crimen contra la humanidad

 

En un principio nació como una salvación a la inminente falta de petróleo mundial, pero no ha tardado en convertirse en un problema muy serio. Jean Ziegler no duda en decirlo: “Los biocombustibles son un crimen contra la humanidad“. En su versión digital, el diario El País hace una extensa y documentada revisión al nuevo impacto energético; los biocombustibles.La fuerte subida del precio del petróleo (el barril de brent, crudo de referencia en Europa, ronda los 90 dólares, un 55% más que en 2005), junto con la amenaza del cambio climático y el peso que tienen países como Venezuela e Irán en la producción de combustibles fósiles, han llevado a EE UU a abanderar una cruzada en favor de los biocombustibles a la que se han sumado otras economías occidentales.

 

Como consecuencia, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) preve que la producción mundial de biocarburantes, que se ha doblado desde 2000, c El terreno dedicado a biocombustibles pasaría del 1% de la tierra mundial disponible para la agricultura al 2,5% en 2030. Desde el año 2000, la producción mundial de biocombustibles se ha duplicado: la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha supuesto un crecimiento de las 20 Mtoe (millones de toneladas de equivalente de petróleo) de 2005 hasta las 92 Mtoe en 2030. EE UU quiere que en una década el 15% de la gasolina que se venda en su país sea verde, mientras que la Comisión Europea se ha propuesto el 10% en 2020. Pero ¿esto es beneficioso no?Obviamente esto tendrá ventajas: reducción de emisiones contaminantes, posibilidad de universalizar el uso de la energía y potenciar la generación de riqueza en los países en desarrollo. Sin embargo, y no hace falta ser Einstein para saberlo, encierra serios riesgos.Uno de ellos ya lo hemos notado de forma directa y en nuestros bolsillos: la subida de los precios de los alimentos básicos. Cereales, leche y huevos han sido los primeros afectados, pero próximamente se han anunciado más, como por ejemplo las latas de conserva, que subirán en torno al 30%. El motivo de la subida es que en los últimos dos años el precio del trigo se ha doblado, mientras que el de la soja y el maíz ha crecido un 62% y un 45%, respectivamente. Entre los principales damnificados se encuentran los consumidores de productos derivados de estas cosechas. A principios de año, por ejemplo, México sufrió una revuelta popular ya que el alza del precio del maíz provocó el encarecimiento de la tortilla, alimento básico de los más pobres. Este proceso, bautizado como etanoinflación, tiene otra derivada. Y es que el sector ganadero también sale perjudicado. Tyson, el principal productor mundial de carne, ha subido el precio de sus productos debido a los mayores costes que tiene que afrontar para alimentar a los animales.

 

Pero un uso salvaje de estos nuevos salvadores energéticos también conlleva la deforestación sin control, el desplazamiento de poblaciones o la explotación laboral de los jornaleros. Son problemas derivados que ocultan una grave crisis económico-social que puede llevar a países en vías de desarrollo a crear planes evolutivos impensables. En Mozambique, el Gobierno ha identificado 33 millones de hectáreas -en torno al 40% de la superficie del país- como aptas para el cultivo de biocombustibles, lo que entraña riesgos sin calcular.Los gobernantes defienden con razones superficiales el uso del biocombustible como salida de la pobreza. La Administración brasileña respecto al tema: “El etanol es algo que podemos producir nosotros por nuestras condiciones de clima y porque su proceso de elaboración es sencillo. Esa ventaja hay que aprovecharla“, destaca Eloy Ritter, responsable del área económica de la embajada de Brasil. “Además los ingresos que genera nos vienen muy bien, entre otras cosas, para reducir nuestra deuda externa y cumplir los compromisos fijados por el FMI“. Ritter señala que el terreno ocupado por la caña de azúcar sólo supone el 0,6% del territorio, “y por tanto no hay conflicto entre la producción de biocombustibles y alimentos“. En cuanto a las condiciones de trabajo, Ritter señala que en el sector del azúcar en Brasil, “no hay condiciones impropias y hay un riguroso cumplimiento de la Ley“.En Bruselas, el comisionado y las ONG presentaron un texto citando datos de Naciones Unidas que indican que 60 millones de indígenas corren el riesgo de ser desplazados por el cultivo de biocombustibles. “Cuando esa gente pierde su tierra, pierde también el modo de vida. Muchos acabarán en los barrios de chabolas en busca de trabajo y otros tendrán que emigrar“, añade la ONG.Obviamente es un tema de rabiosa actualidad, y a pesar de que se tratan de tapar problemas tan graves como este con casos ridiculos, su impacto social le provocará otro fuerte impacto en televisiones y demás medios de comunicación. Las revueltas, como la de antes mencionada en México, son solo un ejemplo de que estamos jugando con las necesidades básicas de millones de personas. Al mundo desarrollado quizá no le preocupa/importa pagar 30 céntimos más en su barra de pan, pero de ello puede depender la supervivencia de un niño en el tercer mundo. No podemos seguir confiando en la economía salvaje y sin escrúpulos que se basa en chupar la sangre a cualquier nueva forma de negocio, por muy rentable que sea. Nos jugamos mucho en ello.

« Capitalismo construido sobre la catástrofe § Windows Vista a revisión »

 

Dejar un comentario

Puedes usar tags html en tu comentario, estos són las etiquetas permitidas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong> .

±

 

xavierhernandezblog © 2008
Algunos derechos reservados

Entradas (RSS) Comentarios (RSS)

24 consultas en 2,013 segundos