Pocas cosas buenas dejó la Edad Media en occidente, también llamada Edad Oscura (término no aceptado universalmente). Aún asà esa época deportó algunas mentes maravillosas a las páginas de história de nuestros dÃas. Asà que situados en el centro del oscurantismo medievo, Guillermo de Occam, fraile franciscano y filósofo escolástico inglés, aportó gran parte de la genialidad, fruto de la curiosidad que por defecto tenemos los humanos, que la escasa o nula cultura cientÃfica del momento pudo ofrecer a la história. Occam debatÃa sobre lo que después serÃan las bases del reduccionismo metodológico. Este principio formaba parte de la filosofÃa medieval del momento, aunque estas postulaciones fueron atribuidas a Occam.
Pluralitas non est ponenda sine neccesitate o la pluralidad no se debe postular sin necesidad.
El principio de Occam afirma que las explicaciones nunca deben multiplicar las causas sin necesidad. Si salimos de casa y todo esta mojado, podrÃa estar debido a que ha llovido o debido a que un vecino emocionalmente inestable se ha juntado con el conserge esquizofrenico del edificio, y han decidido regar toda la calle. La explicación más simple y suficiente es la lógica, sin embargo, no necesariamente la verdadera, según el principio de Occam. En nuestro ejemplo, la causa serÃa la lluvia. Esta regla ha tenido una importancia capital en el desarrollo posterior de la ciencia. Si hablamos de creación de modelos cientÃficos para racionalizar fenómenos, Occam afirma en su teorÃa que no es necesario demostrar que un modelo es incorrecto, sino que es suficiente con explicar el mismo fenómeno de una manera más simple o un conjunto más amplio de fenómenos con un modelo igual de complejo. La Navaja de Occam también se conoce como Principio de EconomÃa del Pensamiento, o Principio de Parsimonia.
La teorÃa de Occam ha sido ampliamente estudiada y aplicada en varios ambitos de nuestro mundo actual. En economÃa: Se utiliza en la teorÃa microeconómica del comportamiento del consumidor. Al no ser necesaria la utilidad cardinal*, sino sólo la ordinal para explicar su comportamiento, se escoge esta última, al ser la explicación más sencilla de las dos. Si lo aplicamos a la quÃmica de los cristales que afirma que el número de partes constituyentes (átomos, enlaces,…) en un cristal tiende a ser mÃnimo. Por lo tanto, aas estructuras cristalinas tienden a ser simples y ordenadas.
El término Navaja de Occam es más apliamente conocido y desconozco con seguridad el porqué de la utilización navaja, aunque si se intuye un aspecto lógico, curiosa reciprocidad en la explicación. La navaja es un instrumento de corte y de división. La navaja de Occam se encarga de incluir un método lógico de descarte en las suposiciones sobre unos hechos o sintomatologÃa, es decir, ofrece herramientas para poder dividir el pastel de ideas y simplificar los motivos y las causas, dándole más importancia a aquellos que se pueden explicar sin aportar más variables al problema, en pocas palabras, la solución suele ser la que menos explicaciones complicadas da. Obviamente siempre hay cosas dÃficiles de explicar y posiblemente, algunas de ellas no tengan motivaciones o causas simples de definir, pero el porcentaje es definitivamente inferior. La navaja de Occam no siempre será la solución a las explicaciones, pero siempre es un buen punto de partida para entender los problemas o cuestiones cientificas.
- Navaja de Occam, en la Wikipedia
- Dándole filo a la navaja… de Occam en el blog El Patibulo
- La Navaja de Occam en HispaLibertas.
* TeorÃa Cardinal: Glosario de términos de MicroeconomÃa.
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